Alex come pastiches

Alex tiene 8 meses y medio. Come papillas de todo tipo, porque aún no ha estrenado los dientes, le están saliendo. Si por él fuera, ya masticaría alimentos, pues desde el primer día de las papillas masticaba la cuchara, y hacía ese movimiento con la boca. Le da igual lo que lleve ese engrudo: suele ser lo de todos los bebés: verduras y pescado o carne (huevo todavía no, pero no tardará en probarlo).

Alex come con delirio esos pastiches que le ofAlex come pastichesrecemos, espera con paciencia (cosa que ya ha aprendido a cultivar con la comida, siendo tan pequeñito) y con la boca abierta a que la cuchara entre en la boca. Le mezclamos diferentes tipos de cemento que una o dos veces por semana le cocinan sus progenitores- (en este caso, más progenitora).

A Alex le da igual que sea carne o pescado, y que no lleve sal ni sepa “bueno”. Come porque tiene hambre y deja de comer cuando deja de tener hambre. Hay días que come doble postre y hay días que ni lo prueba.

Alex nos despierta, a veces, un sentimiento de “pobre criatura” cuando le vemos degustar los engrudos sosos y rotos de color que le damos de comer. Este sentimiento es el que creo que debemos controlar porque justo es el que nos lleva a ofrecerle natillitas, galletitas, poner más sal en las papillas saladas y azúcar en las de fruta.

Alex es un niño feliz a veces y gruñón otras veces.  Da igual lo que le demos de comer mientras sea saludable. Y lo que come es muy saludable. Y no le hace más infeliz el hecho de que su pastiche no nos guste a los adultos. De momento, y hasta que pueda ir expresando lo que quiere hacer con su vida, es lo mejor que podemos hacer por su salud.

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